{"id":390,"date":"2020-10-22T15:38:07","date_gmt":"2020-10-22T15:38:07","guid":{"rendered":"http:\/\/188rutaeditorial.com.ar\/?p=390"},"modified":"2020-10-22T15:38:07","modified_gmt":"2020-10-22T15:38:07","slug":"hallazgo-un-cuento-de-juan-jose-oppizzi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/?p=390","title":{"rendered":"\u00abHallazgo\u00bb, un cuento de Juan Jos\u00e9 Oppizzi"},"content":{"rendered":"<h3>Este relato pertenece al libro <em>Reverso<\/em>, publicado en 2018 por Clara Beter Ediciones<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"391\" data-permalink=\"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/?attachment_id=391\" data-orig-file=\"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/San-Lorenzo.jpg\" data-orig-size=\"900,599\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"San Lorenzo\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/San-Lorenzo.jpg\" class=\" wp-image-391 alignleft\" src=\"http:\/\/188rutaeditorial.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/San-Lorenzo-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"533\" srcset=\"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/San-Lorenzo-300x200.jpg 300w, https:\/\/nidodevacas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/San-Lorenzo-600x399.jpg 600w, https:\/\/nidodevacas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/San-Lorenzo-768x511.jpg 768w, https:\/\/nidodevacas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/San-Lorenzo.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Deb\u00eda preparar mi tesis. La Licenciatura en Historia, al alcance de la mano, me exig\u00eda el tributo final. Pens\u00e9 en alg\u00fan tema raro, en alg\u00fan an\u00e1lisis que abordara aspectos no revelados de pr\u00f3ceres, gestiones de gobierno o revoluciones nacionales. Me desanim\u00f3 comprobar la abundancia de novelas hist\u00f3ricas, ensayos novelados y narraciones h\u00edbridas en boga. Maldije a la legi\u00f3n de p\u00edcaros que, a fin de vender sus libros, toman diez renglones verdaderos y fantasean a lo largo de quinientas p\u00e1ginas. Las org\u00edas de Sarmiento, la s\u00edfilis de Belgrano, el corte de lengua de Castelli, los hijos ileg\u00edtimos de Urquiza, el gangueo de Mart\u00edn G\u00fcemes, los callos del almirante Brown, las hemorroides del virrey Cisneros, la halitosis de Rosas, los bigotes de Mariquita S\u00e1nchez de Thompson, la senilidad libidinosa de Mitre, los juanetes de Regina Pacini de Alvear, la dentadura postiza de Gardel\u2026 Todo ya narrado, descrito, detallado, elevado sin m\u00e1s a nivel de realidad para el \u00e1mbito general. \u00bfSobre qu\u00e9 iba a poder escribir yo, sin el riesgo de que los profesores me fulminaran bajo la acusaci\u00f3n de haber bebido en (o de haberme impregnado de) aquellas multitudinarias fuentes venenosas?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cavil\u00e9, evalu\u00e9, descart\u00e9, me enfurec\u00ed y, por \u00faltimo, me inclin\u00e9 por algo trillado: el combate de San Lorenzo. Fue como una reacci\u00f3n caprichosa. Yo ven\u00eda desempe\u00f1\u00e1ndome bien. No era brillante, pero me rodeaba una justa fama de solidez estudiantil. Imaginar las caras de los evaluadores al ver tama\u00f1a ramploner\u00eda me daba una satisfacci\u00f3n maligna.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ese disfrute alocado se me agot\u00f3 por obra de la prudencia. Arruinar una buena carrera con un desplante as\u00ed era una tonter\u00eda. Su efecto no iba a da\u00f1ar a nadie m\u00e1s que a m\u00ed. Entonces se me ocurri\u00f3 ir por la ayuda de un historiador que se hab\u00eda ocupado de estudiar minuciosamente el episodio del combate de San Lorenzo. Me asist\u00edan una ventaja y un inconveniente. La ventaja: su abundosa trayectoria acad\u00e9mica, garant\u00eda de respeto por parte de quienes lo vieran citado. El inconveniente: el se\u00f1or llevaba unos cuantos a\u00f1os de haber partido hacia donde moran los justos (o los injustos, no s\u00e9), y su m\u00e1s cercana fuente alternativa era un hijo con fama de insoportable.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La verdad es que el historiador de marras hab\u00eda publicado varios libros sobre el tema de San Lorenzo. Todos revelaban fortaleza investigativa, y\u00a0 tambi\u00e9n (la detecci\u00f3n se la adjudico a mi alerta literaria) alguna flojera sint\u00e1ctica. Pero no fueron esos textos los que me hicieron elegirlo. Fue una leyenda universitaria: la de un amplio material in\u00e9dito sobre el mismo asunto. Se dec\u00eda que el gabinete de su vivienda amparaba documentaci\u00f3n muy novedosa. El boca a boca claustral asimismo transmit\u00eda que los esfuerzos, tanto del padre como del hijo, por dar a conocer dichos originales se hab\u00edan estrellado contra oposiciones, presiones, censuras y prohibiciones oficiales. Tal curr\u00edculum m\u00edtico aviv\u00f3 mi curiosidad a un extremo audaz: llam\u00e9 por tel\u00e9fono al v\u00e1stago del insigne indagador del pasado. Lo puse en autos de mi identidad, pertenencia estudiantil, carrera, altura alcanzada, proyecto de tesis, conocimiento de la obra editada y curiosidad por la presunta obra in\u00e9dita del padre. Sus primeras palabras me sirvieron para ir corroborando la unidad entre la fama que ten\u00eda y la justificaci\u00f3n de ella: era, efectivamente, insoportable.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfDice que usted es estudiante y llama, as\u00ed como as\u00ed, a esta casa para que yo le proporcione nada menos que el acceso a las investigaciones de mi padre? \u00bfPero usted, jovencito, sabe realmente a qu\u00e9 lugar ha llamado?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Reprim\u00ed el deseo de cortar la comunicaci\u00f3n, entreteni\u00e9ndome en la r\u00e1pida b\u00fasqueda mental de alguna otra manera de llamar por tel\u00e9fono que no fuera <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">as\u00ed como as\u00ed<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Adem\u00e1s, me ahorr\u00e9 \u2013por elemental\u2013 decirle que suelo, antes de averiguar un n\u00famero, ver a qui\u00e9n corresponde. Lo inverso es bastante menos pr\u00e1ctico. El hecho de que le hubiera hablado del padre me parec\u00eda prueba suficiente de mi certeza num\u00e9rica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Le ruego que me perdone \u2014le dije, en cambio\u2014. La importancia en la que tengo a su persona me hace cometer errores groseros por la emoci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como no hay mejor argumento que una buena caricia al ego, el insoportable dej\u00f3 ver cierta blandura:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Est\u00e1 bien. Creo que la semana pr\u00f3xima dispondr\u00e9 de unos minutos para usted. Ll\u00e1meme el lunes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De ese nuevo llamado, al que condiment\u00e9 con nuevas lisonjas a su megaloman\u00eda, surgi\u00f3 la apertura de los goznes domiciliarios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al estar frente a frente con el hijo del c\u00e9lebre historiador, se me hizo del todo claro el porqu\u00e9 de la tirria generalizada contra \u00e9l. No le deb\u00eda nada al talento ni al respeto por los semejantes. Al rev\u00e9s: ambas singularidades acumulaban en su persona temibles deudas impagas, que con los a\u00f1os iban criando intereses despiadados. Este fruto de aquella eminencia acad\u00e9mica sufr\u00eda la condena de ser <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">el hijo de<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, sin ninguna herramienta para sobrellevarla. Y ese factor le provocaba un desmedido contrapeso: cre\u00eda estar al nivel de su padre, sin dejar ni un minuto el empe\u00f1o en que los dem\u00e1s tambi\u00e9n lo creyeran, por las buenas o por las malas. Los innumerables (y l\u00f3gicos) fracasos a lo largo de esa tarea lo hab\u00edan hecho desconfiado; por lo tanto, hube de consumir el horario \u00edntegro de la primera visita en lograr que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00e9l<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> creyera haberme convencido de aquel absurdo. Mi labor fue pesada. Busqu\u00e9 atajos para poner en di\u00e1logo lo que me hab\u00eda llevado hasta ah\u00ed, pero me bloqueaba cualquier referencia, si no ten\u00eda su sello de \u00fanico testigo v\u00e1lido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Vea, jovencito: ninguno de los que hablan de mi padre sabe nada. Usted es un privilegiado al acceder a la fuente genuina \u2014era la muletilla que me pon\u00eda delante.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El papel de sacerdote del gran dios hist\u00f3rico le iba perfecto. Como buen mediocre, gozaba restringiendo la canilla de la informaci\u00f3n. Acab\u00e9 la entrevista inaugural con solo un dato nuevo: el progenitor le hab\u00eda dedicado a\u00f1os de su vida a investigar el combate de San Lorenzo por el est\u00edmulo de un nexo familiar; su tatarabuelo materno era primo de un hijo del cu\u00f1ado de un hermano de un soldado presente en el campo de esa lucha.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me promet\u00ed que la segunda arremetida contra el energ\u00fameno ser\u00eda inescrupulosamente fruct\u00edfera. No bien lo salud\u00e9, hice un despliegue de oratoria:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No puedo guardarme por m\u00e1s tiempo lo que tengo para decir. Me inhib\u00eda el profundo respeto que siento por usted y por la memoria de su padre, pero la necesidad de reparar, aunque fuere en una insignificante proporci\u00f3n, la injusticia que han sufrido, me impone comunicarle esto: quisiera que mi humilde tesis contribuyese a la difusi\u00f3n del inmenso trabajo que efectu\u00f3 su padre y que usted, con inigualable responsabilidad y cari\u00f1o, ha custodiado en tanto lo sitiaba el ostracismo al que lo condenaron personas torpes, vulgares y soberbias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tom\u00e9 aire y semblante\u00e9 al engendro: no acusaba efecto alguno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014S\u00e9 que estoy abusando de su tiempo y de su generosidad \u2014redobl\u00e9 los trompeteos verbales\u2014, y debo explicarle que mi pobre volumen intelectual (m\u00e1s a\u00fan en evidencia al lado del enorme que usted posee) no hall\u00f3 otra forma para idear semejante esclarecimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Volv\u00ed a tomar aire y a vigilar al insoportable: con la mirada perdida, emiti\u00f3 algo as\u00ed como un cloqueo y se desplom\u00f3. Mis nociones de primeros auxilios eran tan grandes como la fortuna de Manuel Belgrano, de modo que busqu\u00e9 la asistencia de hijos, esposa o personal dom\u00e9stico. Los gritos se me enfriaron en los ambientes l\u00fagubres del caser\u00f3n: no vino persona alguna. \u00a1Ingenuo yo!: con semejante esp\u00e9cimen, hijos, esposa y personal dom\u00e9stico habr\u00edan huido en tiempos lejanos. Tecle\u00e9 n\u00fameros de asistencias m\u00e9dicas. En eso estaba cuando el sucesor del \u00ednclito escribiente de epopeyas reaccion\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Agh\u2026 Egh\u2026 Ogh\u2026 \u2014dijo, y pens\u00e9 que buscaba sorprenderme con el uso de alguna lengua arcaica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al punto me di cuenta de que apenas era el reflejo sonoro del mero proceso de recuperaci\u00f3n del habla castellana. \u00bfQu\u00e9 otro idioma iba a saber este alcornoque? No bien recuperado, me abraz\u00f3 e inici\u00f3 un llanto deshidratante. Logr\u00e9 desprend\u00e9rmelo y lo ubiqu\u00e9 en un sill\u00f3n. Al cabo de media hora de esparcir litros de agua salada, explic\u00f3 el motivo de la alharaca: era la primera vez que alguien lo trataba como a un ser humano (nada raro el bajo promedio, teniendo en cuenta su poco humana actitud hacia los dem\u00e1s). En retribuci\u00f3n (\u00a1a mi aguante heroico!), me ofrec\u00eda ver toda la documentaci\u00f3n in\u00e9dita de su padre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entramos al famoso gabinete. Libros, carpetas, legajos, polvo, telara\u00f1as (incluidas sus tejedoras), cucarachas y moho llenaban paredes, techo y piso. De una gaveta con dos llaves extrajo un envoltorio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Este \u2014cuchiche\u00f3\u2014 es un material \u00fanico en el pa\u00eds. M\u00e1s de uno matar\u00eda para llev\u00e1rselo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En cuanto a \u00e9l, estuve de acuerdo incluso sin el motivo de los papeles. Y no perd\u00ed m\u00e1s tiempo. Con libreta de apuntes en mano, me zambull\u00ed en el remanso hist\u00f3rico. Hab\u00eda cartas, notas, conclusiones, testimonios de algunos combatientes de San Lorenzo, de familiares posteriores y \u2013lo m\u00e1s novedoso\u2013 de los frailes del convento de San Carlos Borromeo, espl\u00e9ndida fuente de primer\u00edsima observaci\u00f3n a todo ojo. El insoportable dijo que iba, y fue, en busca de algo que le devolviera completamente la normalidad (\u00bfqu\u00e9 ser\u00eda esa maravilla?). Pude, entonces, hundirme en la investigaci\u00f3n a mis anchas. Cuando llevaba recorrido un endeble fajo de documentos, empec\u00e9 a notar la diferencia entre las versiones cl\u00e1sicas del hecho y lo que all\u00ed le\u00eda. Y la principal giraba sobre un detalle: lo sucedido antes de la intervenci\u00f3n del granadero Baigorria. La secuencia apuntada en la historia oficial arranca en el momento en que el caballo del entonces coronel San Mart\u00edn cae herido y le atrapa a \u00e9l una pierna; un soldado realista corre a eliminar al jefe, pero Baigorria lo mata; eso le permite al granadero Cabral librar a San Mart\u00edn de la trampa, aunque a su vez es muerto por otro soldado realista; y all\u00ed acaba la narraci\u00f3n puesta en el bronce can\u00f3nico. Los papeles que yo estaba leyendo hac\u00edan hincapi\u00e9 en lo ocurrido en el lapso entre la ca\u00edda de San Mart\u00edn y la muerte, a manos de Baigorria, del soldado realista que intent\u00f3 aprovechar la ocasi\u00f3n y dejarnos sin Padre de la Patria. Un lapso mucho m\u00e1s prolongado, ya que Baigorria, seg\u00fan estos documentos, combat\u00eda a unos cien metros del lugar de los hechos. Cabral logr\u00f3 quitar a San Mart\u00edn del atoramiento y fue ultimado por otro realista. Sin embargo, el coronel estaba \u2013por el machuc\u00f3n\u2013 impedido de moverse con rapidez. El soldado godo que hab\u00eda matado a Cabral hubiera podido c\u00f3modamente hacer lo mismo con el Gran Jefe. Pero all\u00ed comenzaba la disidencia fundamental con la historia conocida: otro granadero liquid\u00f3 al matador de Cabral; de inmediato fue v\u00edctima de un tercer soldado realista, que a su vez fue pasado a mejor vida por un tercer granadero, que cay\u00f3 por mano de un cuarto realista, asesinado por un cuarto granadero, al que dio fin un quinto realista, hecho cad\u00e1ver por un quinto granadero, al que envi\u00f3 al otro mundo un sexto realista\u2026 Y as\u00ed, a puro bayonetazo encadenado, hasta la irrupci\u00f3n de Baigorria. Dado que este, seg\u00fan los in\u00e9ditos papeles, se debat\u00eda a unos cien metros, arrib\u00f3 a la fila en el puesto n\u00famero nueve de los granaderos, o dieciocho del total, justo cuando al godo n\u00famero ocho de los realistas, o diecisiete del total, se le trababa unos segundos la bayoneta en el cuerpo del granadero correspondiente, mientras sin dudas enfocaba a San Mart\u00edn con ojos de homicida insatisfecho. Que Baigorria fue el \u00faltimo de ese galetto patri\u00f3tico-realista lo demuestran el hecho de haber figurado en el Ej\u00e9rcito de los Andes en 1818 y la propia sobrevivencia del Libertador.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me qued\u00e9 un rato imaginando la escena y no pude evitar la risa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfA qu\u00e9 se debe tanta hilaridad, jovencito? \u2014el due\u00f1o de casa volvi\u00f3 de consumir el elemento normalizador.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014A la ceguera de los que impidieron la difusi\u00f3n de este genuino tesoro documental \u2014improvis\u00e9 con agilidad de colibr\u00ed\u2014. Me r\u00edo para no llorar de pena.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El insoportable quiso imitarme, pero cay\u00f3 nuevamente en la segunda opci\u00f3n. Empap\u00f3 los alrededores otra media hora y fue otra vez en busca del mismo (y por lo visto fallido) auxilio calmante. Eso me dio margen para acabar las notas y obtener, con la c\u00e1mara del tel\u00e9fono, registro de los documentos principales. Al retorno del b\u00edpedo molesto, yo estaba ya por irme.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No tengo palabras \u2014dije\u2014 que sean fieles al volumen de gratitud y de emoci\u00f3n reinantes en mi alma por el descomunal privilegio del que usted me ha hecho objeto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tan barroca frase me permiti\u00f3 eludir otro abrazo y otra mojadura, ya que la declam\u00e9 avanzando a tranco r\u00e1pido hacia la puerta. \u00c9l, al trote a mi lado, oprim\u00eda los labios como si rumiara, contuviera o no hallara (quiz\u00e1, todo junto) qu\u00e9 decir. Tante\u00e9 el picaporte y, al verificar que abr\u00eda, lanc\u00e9 la coda:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No quiero atormentarlo con mi derrumbe. Por eso, le digo simplemente gracias y hasta pronto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me pareci\u00f3 o\u00edr un gutureo y ver una agitaci\u00f3n de brazos que fung\u00eda de complemento, pero mi ansiosa huida rumbo a la calle me ved\u00f3 otras precisiones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esa misma noche empec\u00e9 a escribir la tesis. Cargu\u00e9 las tintas sobre aquella fila de soldados cosidos por las bayonetas. Le aport\u00e9 a la visi\u00f3n del combate de San Lorenzo un color fascinante, nuevo, surrealista. Present\u00e9 las dem\u00e1s alternativas en un plano secundario. En cuanto a la bibliograf\u00eda, exalt\u00e9 a m\u00e1s no poder el nombre del acad\u00e9mico y el rango exclusivo del respaldo documental, sin olvidar un campanudo agradecimiento al hijo en la primera carilla. Una semana despu\u00e9s entregu\u00e9 la labor para su lectura en la universidad. Una hora despu\u00e9s de la entrega, me llamaron: recib\u00ed los papeles en la cabeza y una patada en los gl\u00fateos.<\/span><\/p>\n<p>.<\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.7;\"><strong>El autor:<\/strong> Juan Jos\u00e9 Oppizzi naci\u00f3\u00a0<span style=\"font-weight: 400;\">en San Isidro, en 1957 y reside en Arrecifes desde 1968. Escritor, investigador y conferencista, ha publicado diecinueve libros, entre novelas, cuentos, ensayos, poemas, aforismos y teatro. <\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.7;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Con Nido de Vacas public\u00f3 la novela\u00a0<a href=\"http:\/\/188rutaeditorial.com.ar\/2019\/08\/01\/la-salida-juan-jose-oppizzi\/\">\u00abLa salida\u00bb<\/a> (2019). Adem\u00e1s fue ganador de la Convocatoria Narrativa 2020 de Milena Pergamino, con su novela \u00abVisita guiada\u00bb<\/span><\/span><\/p>\n<p>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00ab\u00bfSobre qu\u00e9 iba a poder escribir yo, sin el riesgo de que los profesores me fulminaran bajo la acusaci\u00f3n de haber bebido en (o de haberme impregnado de) aquellas multitudinarias fuentes venenosas?\u00bb<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":391,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[32,51,52],"class_list":["post-390","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos","tag-cuentos","tag-historia","tag-humor"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/San-Lorenzo.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/390","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=390"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/390\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":402,"href":"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/390\/revisions\/402"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/391"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=390"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=390"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=390"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}