{"id":340,"date":"2020-09-11T13:17:10","date_gmt":"2020-09-11T13:17:10","guid":{"rendered":"http:\/\/188rutaeditorial.com.ar\/?p=340"},"modified":"2021-12-24T13:06:20","modified_gmt":"2021-12-24T13:06:20","slug":"sucubo-un-relato-de-luciano-molina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/?p=340","title":{"rendered":"\u00abS\u00facubo\u00bb, un relato de Luciano Molina"},"content":{"rendered":"<h3>El cuento \u201cS\u00facubo\u201d, de Luciano Molina, fue publicado en la <em>Antolog\u00eda Regional de Cuentos de Rama Negra<\/em> en 2018.<\/h3>\n<p><a href=\"http:\/\/188rutaeditorial.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/WhatsApp-Image-2021-12-13-at-5.34.08-PM.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"1115\" data-permalink=\"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/?attachment_id=1115\" data-orig-file=\"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/WhatsApp-Image-2021-12-13-at-5.34.08-PM.jpeg\" data-orig-size=\"1149,646\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"WhatsApp Image 2021-12-13 at 5.34.08 PM\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/WhatsApp-Image-2021-12-13-at-5.34.08-PM-1024x576.jpeg\" class=\"wp-image-1115 size-medium alignleft\" src=\"http:\/\/188rutaeditorial.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/WhatsApp-Image-2021-12-13-at-5.34.08-PM-300x169.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/nidodevacas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/WhatsApp-Image-2021-12-13-at-5.34.08-PM-300x169.jpeg 300w, https:\/\/nidodevacas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/WhatsApp-Image-2021-12-13-at-5.34.08-PM-600x337.jpeg 600w, https:\/\/nidodevacas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/WhatsApp-Image-2021-12-13-at-5.34.08-PM-1024x576.jpeg 1024w, https:\/\/nidodevacas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/WhatsApp-Image-2021-12-13-at-5.34.08-PM-768x432.jpeg 768w, https:\/\/nidodevacas.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/WhatsApp-Image-2021-12-13-at-5.34.08-PM.jpeg 1149w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><span style=\"color: navy;\"><span style=\"font-size: large;\">Por aquella \u00e9poca, para m\u00ed Jun\u00edn era las noches de calor, los campeonatos en el Newbery, las salidas a Long Time y las madrugadas de videojuegos con la compu. Y, sin embargo, si hoy me preguntan qu\u00e9 recuerdo de mi adolescencia en la secundaria, lo primero que se me viene a la mente es lo que le pas\u00f3 a mi amigo Sacha.<\/span><\/span><\/p>\n<p>Esa noche hab\u00edamos salido de la cancha y desand\u00e1bamos el camino hacia el internado. Yo no paraba de repasar el partido perdido y despotricaba contra el \u00e1rbitro mientras que Sacha permanec\u00eda en silencio, cabizbajo, como preocupado. Lo atribu\u00ed al campeonato escapado y segu\u00ed reviviendo jugadas. Cruzamos Rivadavia, subimos el camino del and\u00e9n hacia el Pasaje La Porte\u00f1a y nos dirigimos a la Plaza del Ferrocarril. De pronto Sacha se detuvo en la vereda de la estaci\u00f3n. Yo segu\u00ed distra\u00eddo unos metros m\u00e1s hasta que me di cuenta y me volv\u00ed hacia \u00e9l. Mirando sigilosamente hacia la plaza, mi amigo se hab\u00eda sacado la mochila y hurgaba dentro. Adem\u00e1s de las agarraderas, vi asomarse del interior lo que parec\u00eda ser una pinza para cortar metal, de esas que us\u00e1bamos en el industrial. \u201cAh\u00ed est\u00e1\u201d, me dijo, pero hablaba para si mismo, siempre con los ojos fijos y entornados hacia alg\u00fan punto de la plaza. Segu\u00ed la l\u00ednea que proyectaba su mirada temerosa y entonces la vi. Hab\u00eda buscado la zona m\u00e1s oscura, estaba apoyada contra una planta, la cabeza cubierta con una capucha, fumando con tranquilidad, era la \u00fanica persona que estaba en esa plaza a esa hora.<\/p>\n<p>\u2013La contact\u00e9 hace unas semanas por el MSN y me dio vuelta la cabeza \u2013me confes\u00f3 con voz temblorosa. Y antes de que pudiera preguntarle algo, sali\u00f3 caminando en su direcci\u00f3n. Lo segu\u00ed intrigado, entendiendo que era la primera vez que Sacha iba a encontrarse con una mujer. Por m\u00e1s extra\u00f1o que pareciera, era una novedad que no pod\u00eda perderme. Nos faltaban unos metros para alcanzarla cuando tir\u00f3 el cigarrillo al c\u00e9sped y lo aplast\u00f3 con desprecio. Despu\u00e9s, sin mirarnos, solt\u00f3: \u201cTe dije que vinieras solo\u201d. Me impact\u00f3 su voz segura, aunque m\u00e1s, su palidez, su cabello te\u00f1ido de negro azulado y su ropa exageradamente oscura. \u201cEst\u00e1 bien, yo ya me voy\u201d, dije y despu\u00e9s le gui\u00f1\u00e9 un ojo a Sacha haci\u00e9ndole se\u00f1as para que m\u00e1s tarde me escribiera.<\/p>\n<p>Me fui al internado un poco feliz por la suerte de mi amigo sin imaginar que horas despu\u00e9s iba a estar escuchando su relato desesperado. Porque, s\u00ed, m\u00e1s tarde Sacha se apareci\u00f3 y golpe\u00f3 la puerta a las tres de la ma\u00f1ana. Sin parar de llorar, y utilizando el inhalador para el asma en forma compulsiva, me cont\u00f3 detalladamente lo que hab\u00eda ocurrido con esa chica apenas lo dej\u00e9.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfTrajiste todo lo que te ped\u00ed? \u2013fue lo primero que pregunt\u00f3 Mariana. Sacha asinti\u00f3 con la cabeza, de los nervios las palabras no le sal\u00edan\u2013. Genial, entonces seguime \u2013agreg\u00f3 y comenz\u00f3 a caminar rumbo a la zona de los galpones ferroviarios. Sacha permaneci\u00f3 parado, estudiando su trayecto, imaginando posibles destinos finales. Sab\u00eda que los talleres estaban abandonados, pero ten\u00eda entendido que era una zona vigilada por serenos. Se tranquiliz\u00f3 imaginando que Mariana ser\u00eda la hija de alguno y tendr\u00eda un espacio acorde para que pudieran estar solos. Aun as\u00ed, \u00bfpara qu\u00e9 le hab\u00eda pedido la linterna y la pinza corta metales?<\/p>\n<p>Caminaban sobre los durmientes, sorteando rieles, inmersos en una oscuridad porosa. Alrededor, lejanos, los faroles de la calle parec\u00edan gotas de agua, peque\u00f1os lunares amarillos que no lograban penetrar el alambrado perimetral del predio. Cuando les cost\u00f3 visualizar el terreno y comenzaron a trastabillar entre los durmientes, Sacha sugiri\u00f3 encender la linterna. \u201cTodav\u00eda no, nene, es peligroso\u201d, dijo Mariana con esa voz met\u00e1lica que dejaba entrever, quiz\u00e1s, un resentimiento at\u00e1vico. Hac\u00eda dos semanas la hab\u00eda agregado al chat y esas respuestas herm\u00e9ticas, lejos de espantarlo, lo hab\u00edan entusiasmado. Al principio pens\u00f3 que era una broma de sus amigos que se hac\u00edan pasar por una pretendiente para molestarlo, pero cuando le dijo que iba al Comercial quiso comprobar que fuera real y la esper\u00f3 a la salida. Entonces le pareci\u00f3 verla a la distancia, sin acercarse porque por verg\u00fcenza no se atrev\u00eda. A partir de aquel d\u00eda Mariana dej\u00f3 de ser una hip\u00f3tesis y se convirti\u00f3 en lo m\u00e1s real que le hab\u00eda pasado. Luego de horas de chatear hab\u00edan convenido encontrarse en esa plaza. Mariana puso algunas condiciones extravagantes, sin embargo, le hab\u00eda prometido cosas lujuriosas que convertir\u00edan esa noche en la \u00fanica aventura que hab\u00eda tenido.<\/p>\n<p>Cuando Mariana se peg\u00f3 a la pared de chapa de uno de los galpones, Sacha la imit\u00f3. Trataba de calcar cada paso ya que Mariana parec\u00eda conocer a la perfecci\u00f3n el camino, como si ya lo hubiese desandado. Caminaron estampados a la pared por la luz de luna, furtivamente dibujados. El aire caliente ten\u00eda el gusto aceitoso de los talleres. Doblaron la esquina hacia un pasillo angosto que se formaba entre dos galpones. All\u00ed, al resguardo de la oscuridad m\u00e1s absoluta, Mariana le pidi\u00f3 que encendiera la linterna. El haz de luz ilumin\u00f3 el final del pasillo donde una cortina de metal cerraba el paso. La alcanzaron y Mariana le se\u00f1al\u00f3 el candado. Del otro lado una escalera conduc\u00eda a las brumas de lo que parec\u00eda ser un t\u00fanel.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfA d\u00f3nde lleva esto? No s\u00e9, no s\u00e9 si quiero ir \u2013advirti\u00f3 Sacha con cautela pero sin dejar de buscar en la mochila la pinza para cortar el candado. Era cierto que se debat\u00eda entre el deber y el deseo, aunque sobretodo no quer\u00eda decepcionarla. Mariana sonri\u00f3, lo tom\u00f3 del rostro y le dio un beso inesperado. El primer beso que Sacha hab\u00eda recibido en sus diecisiete a\u00f1os. Apenas Mariana se separ\u00f3 Sacha cort\u00f3 el candado y corri\u00f3 la reja. Descendieron hacia el t\u00fanel h\u00famedo y sofocante. La luz de la linterna parec\u00eda ser engullida por la oscuridad.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 es este lugar? \u2013pregunt\u00f3 Sacha.<\/p>\n<p>\u2013Los t\u00faneles llevan a varias salidas: la Municipalidad, la Comisar\u00eda, el Museo, entre otros lugares. Hay que prestar atenci\u00f3n porque se bifurcan mucho. \u00bfVes esas marcas en la pared? \u2013pregunt\u00f3 Mariana se\u00f1alando a un costado. Sacha ilumin\u00f3 el sector: la pared de ladrillos a la vista alguna vez hab\u00eda sido blanqueada con cal.<br \/>\nIntermitentes, varias pinceladas de color rojo la cruzaban.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 tienen? \u2013 pregunt\u00f3 Sacha.<\/p>\n<p>\u2013Tenemos que seguir el color rojo si queremos llegar al lugar correcto \u2013dijo y se puso en marcha.<\/p>\n<p>Caminaron unos veinte minutos, cada tanto aparec\u00edan ramificaciones laterales o tres caminos que se abr\u00edan al frente y ellos ten\u00edan que tomarse el trabajo de verificar qu\u00e9 color de marcas ten\u00eda cada uno para seguir por el correcto. De a ratos el aire se volv\u00eda turbio y opresivo, hasta que una correntada repentina les devolv\u00eda la pureza. Esquivaron charcos de agua y escombros de paredes semiderruidas hasta que se toparon con una escalinata. Sacha vio con cierto alivio que arriba, entre las rejas, se asomaba una luna mutilada. Subieron en silencio. Otro candado y el mismo proceder. Al correr la cortina y caminar los primeros metros en el exterior Sacha sinti\u00f3 que recobraba la valent\u00eda. Mir\u00f3 a Mariana, que le sonre\u00eda. \u201cYa falta poco. Ahora, apagamos la linterna, a ver si justo al final nos descubren.\u201d, dijo ella como si todo se tratara de un juego, luego le acarici\u00f3 la cara. \u201cLa verdad es que me impresion\u00e1s, nene\u201d, agreg\u00f3 y lo envolvi\u00f3 en un c\u00e1lido abrazo.<\/p>\n<p>Reci\u00e9n ah\u00ed, mientras descansaba su barbilla en el hombro de ella, Sacha comprendi\u00f3 d\u00f3nde se encontraban. Las estatuas y los pasillos angostos, las edificaciones rectangulares alz\u00e1ndose al cielo estrellado, las cruces multiplic\u00e1ndose aqu\u00ed y all\u00e1. Estaban en el Cementerio Central. Un escalofr\u00edo le recorri\u00f3 el cuerpo y el p\u00e1nico le atenaz\u00f3 la garganta, se separ\u00f3 de ella de un tir\u00f3n y retrocedi\u00f3 unos pasos negando con la cabeza. \u201c\u00bfQu\u00e9 hacemos ac\u00e1?\u201d, pregunt\u00f3 y hasta pens\u00f3 en salir corriendo, pero ella, con una mirada encendida, una vez m\u00e1s lo sedujo. Lo tom\u00f3 de la mano, lo atrajo hacia s\u00ed y lo bes\u00f3 largamente. Sacha cedi\u00f3 por completo y cuando las caricias de Mariana se volvieron osadas, el temor pareci\u00f3 evaporarse de su cuerpo.<\/p>\n<p>Entonces se dej\u00f3 arrastrar por los pasillos tomado de la mano de una Mariana, que, a pesar de la oscuridad, estaba segura del camino elegido. Doblaron un par de esquinas y finalmente se detuvieron frente a una b\u00f3veda antigua, cuya puerta estaba custodiada por dos g\u00e1rgolas. Mariana lo miraba divertida, y esa expresi\u00f3n la volv\u00eda m\u00e1s inocente, m\u00e1s atractiva. Ella le tom\u00f3 la mano que sosten\u00eda la linterna y la condujo hacia arriba, en direcci\u00f3n al techo de la b\u00f3veda. Cuando la encendi\u00f3, el haz de luz desvel\u00f3 dos palabras esculpidas en la pared. \u201cFlia. Marchetta\u201d. Tard\u00f3 unos segundos en entender que \u00e9se era el apellido de Mariana. Cuando lo hizo y la mir\u00f3 extra\u00f1ado, ella se apart\u00f3 y sac\u00f3 un colgante que llevaba sujeto al cuello. Lo movi\u00f3 de manera seductora, como si fuese un cebo a vaya saber uno qu\u00e9 fantas\u00eda retorcida. Pero en realidad era una llave. \u201cVos est\u00e1s loca\u201d, dijo Sacha con aprensi\u00f3n. El miedo volvi\u00f3 a vencerlo. Con las manos al frente, como queriendo atajar un inminente golpe, Sacha se apart\u00f3 con lentitud. Mariana no se dio por aludida, se dirigi\u00f3 a la puerta de la b\u00f3veda y se dispuso a abrirla. Una sensaci\u00f3n de claustrofobia lo invadi\u00f3, la mirada se le nubl\u00f3 y de pronto sinti\u00f3 que lo estaban observando. Mir\u00f3 a un lado y al otro, pero la oscuridad le ara\u00f1\u00f3 los ojos. Traz\u00f3 mentalmente el camino de regreso y especul\u00f3 que si sal\u00eda corriendo ten\u00eda que prestar mucha atenci\u00f3n para no perderse en las bifurcaciones. Ante esa decisi\u00f3n de huida inminente, el coraz\u00f3n le lati\u00f3 con fuerza, aunque fue Mariana, de nuevo, la que lo tranquiliz\u00f3.<\/p>\n<p>\u2013Sacha, Sacha, mir\u00e1.<\/p>\n<p>Y \u00e9l cometi\u00f3 el error de verla. Ya estaba en el interior de la b\u00f3veda, se hab\u00eda sacado la remera y le ofrec\u00eda su torso desnudo. Detr\u00e1s, como una postal de lo horroroso, se ve\u00edan los ata\u00fades apilados sobre estantes decorados con manteles blancos. Sacha no s\u00f3lo confirm\u00f3 la locura de Mariana, sino la suya propia porque, lejos de importarle nada, no dud\u00f3 ni un segundo en acercarse y poseerla. Quiz\u00e1s la valent\u00eda nac\u00eda de la frustraci\u00f3n de ser el \u00fanico de sus amigos que no hab\u00eda debutado, de las repetidas cargadas y de evadir el tema cada vez que le preguntaban. Quiz\u00e1s era su condici\u00f3n de hombre lo que le daba una seguridad nacida del instinto. Sin duda su debut ser\u00eda diferente al de cualquier otro. Ingres\u00f3 a la b\u00f3veda, hipnotizado por el labio inferior a medio morder que le ofrec\u00eda Mariana.<\/p>\n<p>En esa peque\u00f1a habitaci\u00f3n, en la que persist\u00eda el olor a encierro y a flores podridas, pudo contar seis cajones contra la pared, uno sobre el otro. No vio nada m\u00e1s, Mariana le sujet\u00f3 una mano y la dirigi\u00f3 hacia uno de sus senos, y Sacha se dej\u00f3 llevar por la novedad. Ella lo desnud\u00f3 con prisa, lami\u00e9ndolo con frenes\u00ed; \u00e9l reconoci\u00f3 su sexo con brusquedad, con la ansiedad de aquel que esper\u00f3 toda una vida. Mariana, lejos de detenerlo le jade\u00f3 al o\u00eddo las fantas\u00edas m\u00e1s inesperadas. As\u00ed, cegado por un v\u00e9rtigo bestial, Sacha apenas repar\u00f3 en el morbo de Mariana, que prefer\u00eda darle la espalda y acariciar uno de los ata\u00fades mientras era embestida.<\/p>\n<p>No supo c\u00f3mo se qued\u00f3 dormido, pero Sacha se despert\u00f3 sobresaltado, sintiendo la necesidad de huir de ah\u00ed. Estaba acostado sobre sus ropas, Mariana lo aferraba con las piernas mientras le acariciaba el vello escaso del pecho. \u00c9l entonces se excus\u00f3 en la hora y se levant\u00f3 de golpe.<\/p>\n<p>Estaban visti\u00e9ndose cuando ella le pidi\u00f3 que se arrodillara. Sacha lo hizo porque se sent\u00eda de buen humor y el miedo ya le parec\u00eda lejano, casi una estupidez inmadura. La voz de Mariana son\u00f3 entrecortada, la luz de la luna que entraba por la puerta revel\u00f3 el brillo del llanto en su mejilla.<\/p>\n<p>\u2013Yo quer\u00eda agradecerte por confiar en m\u00ed. Por acompa\u00f1arme hasta ac\u00e1 \u2013. Le apret\u00f3 un poco las manos. \u2013Ahora quisiera que los dos oremos \u2013propuso y comenz\u00f3 a rezar una oraci\u00f3n desconocida por Sacha. Ante la insistencia, \u00e9l obedeci\u00f3 y repiti\u00f3 el c\u00e1ntico. Al finalizarlo, ella volvi\u00f3 a hablarle: \u2013Gracias, Sacha, gracias a vos mis padres que reposan ac\u00e1 fueron testigos de mi embarazo. Saben que ser\u00e1n abuelos y est\u00e1n contentos por eso.<\/p>\n<p>Sacha se puso de pie con el rostro deformado por el horror.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfDe qu\u00e9 est\u00e1s hablando? Vos est\u00e1s enferma, hija de puta \u2013. En ese rapto de violencia Sacha se dio cuenta de que no se hab\u00eda cuidado y se apart\u00f3 mientras terminaba de cambiarse con desesperaci\u00f3n. Sent\u00eda el est\u00f3mago revuelto por los nervios y las manos no dejaban de temblarle.<\/p>\n<p>\u2013Mis padres murieron en un accidente y yo quiero que vean que soy capaz de formar una familia \u2013explic\u00f3 Mariana con ojos febriles y anhelantes.<\/p>\n<p>\u00c9l no escuch\u00f3 m\u00e1s, sali\u00f3 de la b\u00f3veda a la madrugada espesa donde las r\u00e1fagas de viento presagiaban una tormenta. Retom\u00f3 el camino mientras las im\u00e1genes se amontonaban en su mente. \u00bfQu\u00e9 har\u00eda si eso era cierto? Su viejo jam\u00e1s le perdonar\u00eda que haya hipotecado su futuro de esa manera.<\/p>\n<p>En los d\u00edas posteriores, Sacha intent\u00f3 comunicarse con Mariana. Aunque el futuro planificado a la perfecci\u00f3n mutara con la llegada de un hijo, estaba dispuesto a reconocerlo. Sin embargo, ella no figuraba en el chat, parec\u00eda haberlo bloqueado.<\/p>\n<p>Sacha era mi amigo desde la primaria, juntos hab\u00edamos transitado muchas aventuras, desde un viaje en tren de incognito a Buenos Aires en la adolescencia temprana, hasta las primeras salidas a los boliches, a espaldas de sus padres rigurosos. Desde escapadas en bicicleta a montes apartados buscando casos paranormales, hasta una obra de teatro llamada \u201cRitmo\u201d. Desde sue\u00f1os de viajes por el mundo, hasta intentos de escritura en colaboraci\u00f3n. En esa constelaci\u00f3n de ilusiones, de mundos de evasi\u00f3n, hab\u00edamos fundado \u201cel pensadero\u201d, un puente de v\u00eda que invitaba a la reflexi\u00f3n de temas filos\u00f3ficos. Pero principalmente, lo acompa\u00f1\u00e9 cada vez que su hipocondr\u00eda amenazaba con desestabilizar su entorno seguro, porque cada s\u00edntoma extra\u00f1o en su cuerpo era para \u00e9l una supuesta enfermedad. Es por eso que, en ese momento, viendo que la obsesi\u00f3n comenzaba a consumirlo, me sum\u00e9 a la b\u00fasqueda. Primero, indagamos en la gu\u00eda telef\u00f3nica y llamamos a cada familia Marchetta que resid\u00eda en Jun\u00edn; ninguna reconoc\u00eda a Mariana. Despu\u00e9s, fuimos al Comercial y preguntamos por ella. El \u00fanico con ese apellido era un chico de primer a\u00f1o que al parecer no ten\u00eda hermanas. Lejos de rendirnos, esperamos a la salida de los alumnos, aunque tampoco la encontramos. \u201cEn verdad todo pas\u00f3\u201d, me dijo Sacha masaje\u00e1ndose las sienes, como si la realidad no le bastara.<\/p>\n<p>Fue por entonces que escuchamos algunas historias sobre profanaciones y sexo en el cementerio. Varios hombres hab\u00edan denunciado estar con una mujer que los hab\u00eda drogado. Pero lo m\u00e1s inquietante vino de mi familia. Un fin de semana largo volv\u00ed al campo y coment\u00e9 en el almuerzo lo que le hab\u00eda pasado a Sacha. Mi pap\u00e1 estaba en la cosecha y mi mam\u00e1 apenas repar\u00f3 en la historia. Asent\u00eda a mi relato, pero en realidad estaba distra\u00edda en la novela mexicana. En cambio, mi abuela escuch\u00f3 cada palabra, entornando los ojos con atenci\u00f3n. A la siesta se apareci\u00f3 en mi pieza y con esa cadencia de maestra, oficio que hab\u00eda impartido hasta no hac\u00eda mucho, me habl\u00f3 de algunas leyendas y precis\u00f3 una que coincid\u00eda con la historia del cementerio. No record\u00f3 el nombre del demonio, pero s\u00ed c\u00f3mo actuaba. \u201cToma la forma de una mujer atractiva para seducir a los varones, sobre todo a los adolescentes.\u201d Con gestos suaves y sin tab\u00faes mi abuela me cont\u00f3 que ese demonio ten\u00eda como objetivo absorber la energ\u00eda vital de los j\u00f3venes a trav\u00e9s del acto sexual y que, incluso, pod\u00eda embarazarse. Cuando pronunci\u00f3 eso se me eriz\u00f3 la piel. Mi abuela sonri\u00f3 y agreg\u00f3: \u201cSon historias antiguas. \u00c9sta, particularmente, intenta explicar las poluciones nocturnas de los j\u00f3venes o las par\u00e1lisis de sue\u00f1o. No quiere decir que eso haya sido lo que le ocurri\u00f3 a tu amigo, tal vez fue un sue\u00f1o, tal vez te minti\u00f3. Despu\u00e9s de todo, los monstruos no existen.\u201d Me dio un beso y me dej\u00f3 all\u00ed, preocupado.<\/p>\n<p>Al regresar a Jun\u00edn, le suger\u00ed a Sacha ir y recorrer las inmediaciones de la tumba. Debo confesar que dudaba del estado mental de mi amigo; sab\u00eda que la chica exist\u00eda, porque la hab\u00eda visto, pero lo dem\u00e1s me parec\u00eda demasiado rebuscado, aunque, all\u00ed estaba la tumba y las dos g\u00e1rgolas que la custodiaban. Un reflejo de entusiasmo apareci\u00f3 en la cara de Sacha, que de inmediato intent\u00f3 forzar la puerta. De pronto alguien nos chist\u00f3. En una esquina, un viejo de overol nos observaba con desconfianza. Pregunt\u00f3 qu\u00e9 hac\u00edamos y Sacha le dijo que buscaba a un familiar due\u00f1o de esa b\u00f3veda. El viejo asinti\u00f3, y luego nos dijo que ese tipo de construcciones ten\u00edan m\u00e1s de cien a\u00f1os, que algunas ya estaban abandonadas porque la estirpe a la larga desaparece.<\/p>\n<p>\u2013Esta no, definitivamente no \u2013dijo y palp\u00f3 la puerta con cierta satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfVio si una adolescente visita esta b\u00f3veda? La estoy buscando.<\/p>\n<p>\u2013Claro que la vi, la veo seguido por ac\u00e1 con su ramito de flores. Ayer casualmente visit\u00f3 la b\u00f3veda y me sorprendi\u00f3 dado su estado.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 estado? \u2013pregunt\u00e9 y no s\u00e9 por qu\u00e9 intu\u00ed la respuesta.<\/p>\n<p>\u2013Estaba a punto de parir. Siempre que la encuentro est\u00e1 embarazada.<\/p>\n<p>Nunca volvimos a saber de ella.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSegu\u00ed la l\u00ednea que proyectaba su mirada temerosa y entonces la vi. 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